
Un cereal que viaja
En Asia, el ser humano empieza a relacionarse con el arroz silvestre. Convertirlo en cultivo llevará milenios: guardar las mejores semillas y entender el agua.
El arroz que nació con nombre
Hay historias que no se escriben. Se siembran.

Este proyecto nace del compromiso de un territorio, de sus gentes y de su historia.
El arroz de Calasparra es mucho más que un producto con nombre propio: es el paisaje que comparten la Región de Murcia y Castilla-La Mancha a lo largo de los ríos Segura y Mundo, desde las vegas de Hellín hasta Moratalla y Calasparra. Un coto arrocero que no entiende de fronteras administrativas y que, desde hace siglos, sostiene una misma cultura del agua, del oficio y de la memoria.
En el cuadragésimo aniversario de nuestra Denominación de Origen queremos que esa historia quede contada con la altura que merece: un documental de vocación patrimonial, pensado para perdurar y para situar este territorio en el mapa internacional, uniendo historia, gastronomía, paisaje y sostenibilidad.
Invitamos a instituciones, empresas y personas a sumarse a una iniciativa que cuenta la vida de un cereal, pero también la de los pueblos que lo han hecho posible y el legado que queremos dejar a quienes vengan detrás.
Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Calasparra
Hay alimentos que pueden sembrarse en muchos lugares. Otros, en una tierra concreta, encontraron una manera propia de ser.
Este nace en el sureste español, entre dos ríos que bajan de la montaña: el Segura y el Mundo. El arroz suele nacer junto al mar. Este nace en la montaña.
Durante más de cuatro siglos, una tierra pequeña aprendió a hacer algo muy difícil: convertir el agua en alimento. Y el alimento, en identidad. Un día, este arroz tuvo que hacer algo que ningún cereal había hecho antes: defender su nombre.
¿Por qué aquí?

Pequeño en kilos. Inmenso en historia.

En Asia, el ser humano empieza a relacionarse con el arroz silvestre. Convertirlo en cultivo llevará milenios: guardar las mejores semillas y entender el agua.

Viaja en caravanas y en barcos. Griegos y romanos lo prueban, pero lo tratan como una rareza, casi una medicina.

El mundo islámico trae una forma precisa de organizar el agua y la tierra: acequias, azudes, bancales y reglas de reparto.

Los documentos de las acequias empiezan a nombrar el arroz en Calasparra. Cuando un cultivo obliga a cambiar las reglas del agua, ya no es un cultivo cualquiera.

El arroz se instala en la vega alta del Segura y se extiende por cinco ríos: el Mundo, el Moratalla, el Argos, el Quípar y el propio Segura.

Un Real Decreto delimita el coto arrocero: unas tierras y unos ríos concretos. Por primera vez, el paisaje queda escrito.

El Ayuntamiento registra la marca «Arroces de Calasparra». Casi sesenta años antes de la Denominación, el pueblo ya defendía su nombre.

El BOE publica el Reglamento: el arroz de Calasparra es el primer cereal del mundo con Denominación de Origen. En 2026 cumple cuarenta años.
El coto arrocero de Calasparra es una comarca entera: un corredor agrícola que une la Región de Murcia y Castilla-La Mancha a lo largo del Segura y el Mundo, y se reparte entre Calasparra, Moratalla y Hellín.
El nombre es de un solo lugar.
La historia es de todos.
Región de MurciaCalasparra · Moratalla
Castilla-La ManchaHellín · Isso · Tavizna · El Hondón

Diez mil años de viaje siguiendo tres pistas: una huella vegetal en Asia, una palabra escrita en al-Ándalus y unos papeles de archivo en nuestra tierra. Hasta que, en 1908, el coto queda escrito por ley.

Un arroz de montaña, en vegas de hasta 450 metros entre sierras. Tres condiciones lo hacen distinto: la altura, dos ríos —el Segura y el Mundo— y un clima que deja huella en el grano.

Seguimos a una gota: del río al azud, del azud a la acequia, de caja en caja hasta volver al río. Aquí el agua no se gasta. Se presta.

Una de las pocas semillas que saben nacer dentro del agua. El tangueo, la siembra a voleo, las secas, la repostura, el verde de julio y la siega.

Este arroz no lo hizo un paisaje: lo hicieron personas. Los mayores que nacieron en el agua, las mujeres que sostenían casa y campo, la cooperativa y un padre y un hijo que todavía reponen planta a mano.

Cuando un nombre vale, aparece quien quiere usarlo sin haberlo sembrado. Del fraude a la marca de 1928 y a 1986: el primer cereal del mundo con Denominación de Origen.

Lo llamamos molino, pero el arroz no se muele: se pela, se limpia, se pule y se clasifica. Y una contraetiqueta dibujada a mano en Calasparra hace cuarenta años.

Un arroz que agarra el sabor y no lo suelta. De la cocina de un pueblo a mesas con estrella, y de la sierra a despensas de más de una docena de países.

La pregunta ya no es cómo llegó hasta aquí, sino qué hará falta para que, dentro de cien años, este grano siga siendo lo que es. La responden quienes han decidido quedarse.

Por aquí pasa mucha agua. No se gasta: se presta.
Al ritmo del calendario agrícola: inundación, siembra, verde, siega. Quedan unos dos meses de rodaje.
El proyecto fue elegido en la Financiación Anticipada de Obra Audiovisual Europea de la televisión autonómica de la Región de Murcia.
Ver en la7tv.esEstreno público en la Filmoteca Regional de Murcia y, después, primera emisión en La 7. Recorrido por festivales en 2027 y 2028.
Una obra atemporal que quedará como memoria audiovisual del coto, de su paisaje y de su gente.
Llevamos el 80 % rodado y queremos terminarlo como lo diseñamos: en todo lo alto, con la calidad con la que se ha filmado cada caja, cada acequia y cada cosecha.
La selección en el FOE de La 7 nos ha abierto la puerta. Ahora buscamos instituciones, ayuntamientos, entidades turísticas y empresas de Murcia y de Castilla-La Mancha que quieran que su nombre quede unido, para siempre, a la historia de este arroz.
Quien se suma recibe
Te enviamos el dossier completo y te contamos cómo encajar tu apoyo.
Las instituciones que creyeron en este documental desde el principio.







Hay historias que no se escriben. Se siembran.
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